Vibradores

Un vibrador, como su propio nombre indica, es un aparato que puede adaptar diversas formas y que esta provisto de un motor que lo dota de movimiento, para que una vez que sea puesto en marcha, disponga de autonomía propia y nos proporcione placer, exigiendo un mínimo esfuerzo por parte del usuario.
En el mercado, podemos encontrar diversas formas y tamaños, lo que nos permite que escojamos aquél que mejor se adapte a nuestros gustos y expectativas: desde los más pequeños y discretos, que pueden llevarse en un bolso y pasar totalmente desapercibidos, hasta artilugios de considerables proporciones que están dispuestos en forma de tridente y que son activados con  un potente motor que necesita de 8 pilas medianas para funcionar. Este super-vibrador es digno de ver; sus tres brazos se mueven en diferentes sentidos de rotación para adaptarse a las tres partes a las que van dirigidos: el clítoris, la vagina y la zona anal; el brazo central que se destina a la vagina es el más grande e incorpora diferentes materiales internos y movimientos, con grados de intensidad variable. Los hay incluso con bolas metálicas protegidas por una cápsula de plástico especial con un movimiento en forma de tirabuzón

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Tuppersex

Los canales de distribución de la mayoría de los productos que encontramos en el mercado suelen ser bastante poco flexibles, y por tanto, la introducción de nuevas vías para llegar a los clientes puede ser una verdadera odisea para muchas empresas. Sin embargo, a todo el mundo parece sorprenderle la facilidad con la que las empresas que venden productos eróticos se han introducido en el canal de la venta directa. Sorprende pensar que una sociedad que hace veinte años miraba con desprecio las minifaldas y los bikinis, hoy permita sin rubor que sus féminas acudan a reuniones en casas particulares de amigas o familiares para adquirir productos cuya finalidad es mejorar las relaciones sexuales con su pareja, o lo que podría ser peor: para colmar sus propios deseos y fantasías íntimas. Pero afortunadamente, así es. Se han puesto de moda y muchas esperan su turno para ser invitadas a una de ellas.

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Afrodisiacos

El ser humano lleva siglos intentando conseguir desarrollar las relaciones sexuales perfectas: buscamos a la pareja adecuada para compartir nuestras vidas y nuestra cama, pero el paso del tiempo suele deteriorar la calidad de los encuentros íntimos. Por eso, no sólo hemos buscado incansablemente la fuente de la eterna juventud, sino también ciertos elementos, sustancias o pócimas que aportasen novedad, vigor y renovación en el aspecto sexual. Los afrodisíacos son excitantes y estimulantes del apetito sexual, y a lo largo de la historia han sido numerosos los productos que el hombre ha rescatado de la madre naturaleza para usarlos con este fin. Hoy en día, el champán, las fresas con nata, la menta, el jugo de ciertas hierbas hervidas son los afrodisíacos más conocidos, ya que pueden conseguirse fácilmente; otros productos, de naturaleza química, creados por el hombre, también pueden adquirirse sin demasiada complicación, pero quizás no tienen ese matiz erótico que pueden aportar los naturales.

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