Aceites para masajes eróticos
Una vez más tenemos que hablar de los previos; los momentos en que disfrutamos de actividades eróticas, antes de la consumación de la penetración. Quizás para un hombre no sean tan relevantes, pero para una mujer, los previos representan probablemente los momentos más placenteros; a nosotras nos suele importar más usar el sexo como conexión y comunicación con nuestra pareja y valoramos las relaciones sexuales en función del desarrollo total de las mismas, no sólo por el placer que nos deparan al final. Y es en estos momentos donde solemos poner más de nuestra parte, donde somos tan activas como nuestra pareja y donde más nos preocupa que las cosas salgan bien. Por eso, los previos son tan importantes, y por eso también nos preocupamos por prepararlos adecuadamente.
Una de las actividades clásicas de los previos son los masajes eróticos; el contacto con el cuerpo del otro para estimularlo, darle placer y sensación de calidez y cercanía. Un masaje en el cuello, en la espalda, el pecho o incluso las extremidades puede resultar una experiencia perfecta dentro de las relaciones sexuales, ya que además de la relajación, también nos induce a la excitación si está bien dado, claro está. Para eso, aparte de la experiencia y/o la habilidad de quien lo da, la industria ha desarrollado productos que pueden mejorar los resultados finales. Se trata de los aceites de masaje. Los hay de mil clases, de diferentes texturas, sabores y olores, para que la experiencia sensitiva sea lo más agradable posible: cocos, papayas y otros sabores tropicales triunfan como productos estrella; pero no sólo se trata de aceite de ciertos sabores; también nos aseguran que han sido tratados para contener feromonas, es decir, la sustancia afrodisíaca por excelencia, por si necesitáramos de una ayuda extra.
Pero todo esto no es nuevo: sabemos que algunas de las más antiguas civilizaciones de la humanidad ya utilizaban ciertos productos parecidos, que conseguían directamente de la naturaleza, con la misma finalidad que nosotros le proponemos.
Asi pues, el aceite de masaje se configura como un apoyo más en nuestras relaciones. Su variedad de sabores, su precio generalmente módico y sus relajantes expectativas son motivos suficientes como para no dejar de probarlos.